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R3: Pasaporte de Ciudadanía Económica

La clave de mi propuesta de diseño transicional no se centre en «arreglar» un síntoma, sino en intervenir sobre alguna de las reglas que hacen que el dinero funcione como funciona hoy. Para poder explicar mi propuesta parto de un análisis que ya llevo desarrollando a lo largo de esta asignatura: Una de las principales problemáticas que observo en el diseño actual del dinero es la mercantilización de aspectos fundamentales de la vida. En nuestras sociedades, elementos como la salud, la educación, la vivienda o incluso el medio ambiente pueden ser valorados económicamente haciendo que se conviertan estos aspectos básicos para la vida humana en mercancías lo que provoca que el acceso a ellos dependa, en gran medida, de la capacidad económica de cada persona, generando desigualdades y ampliando las brechas sociales existentes.

Partiendo de esta crítica, me centro en imaginar una economía en la que los aspectos básicos para una vida digna no pudieran ser objeto de compraventa ni estar sujetos a la lógica del beneficio económico. En un sistema de este tipo, la salud, la educación, el acceso a la vivienda o la prevención del ecosistema serían derechos garantizados colectivamente y no bienes que dependiera del poder adquisitivo.

Esta transformación podría contribuir a reducir la acumulación de riqueza como mecanismo de supervivencia propio del capitalismo o de acceso a necesidades esenciales. Si los recursos básicos estuvieran garantizados para toda la población, la necesidad de acumular grandes cantidades de dinero disminuiría, ya que este dejaría de ser la condición principal para acceder al bienestar reduciendo significativamente las ideas que genera el dinero: acumulación de capital, de poder, aspecto psicológico del dinero basado en cuanto más dinero tengo más feliz soy, etc. De esta manera, el dinero pasaría a cumplir una función más limitada, relacionada con el acceso a bienes y servicios no esenciales, favoreciendo una sociedad más equitativa y menos orientada a la competencia económica constante.

EL SERVICIO

¿Cómo sería una sociedad donde el dinero ya no fuese la puerta de acceso al bienestar?

Mi propuesta de diseño transicional se sitúa en el año 2086, en un futuro donde las sociedades han replanteado profundamente el papel del dinero tras décadas de crisis económicas, sociales y ambientales derivadas de la acumulación de riqueza. En estas nuevas ciudades, el dinero continúa existiendo, pero ha dejado de ser el principal mecanismo para acceder al bienestar, ha pasado a ser un elemento completamente secundario para la existencia de la vida humana y del resto de seres. La vivienda, la salud, la educación, la alimentación básica y la preservación del medio ambiente son derechos garantizados colectivamente y ya no dependen del poder adquisitivo de las personas.

Pero no todas las personas podrán acceder a estas futuras ciudades, pues para formar parte de estas nuevas sociedades es necesario obtener un Pasaporte de Ciudadanía Económica, un documento físico y digital que acredita el compromiso de una persona con los valores de la comunidad. A diferencia de los sistemas actuales, este pasaporte no mide cuánto dinero posee un individuo, sino cuánto depende de él para vivir.

Para obtenerlo, los ciudadanos deben demostrar durante un periodo prolongado su contribución al bienestar colectivo. Se valoran aspectos como la participación democrática, los cuidados a otras personas, la mediación de conflictos, la regeneración ambiental, el impulso de proyectos comunitarios o la colaboración en iniciativas que mejoren la convivencia social. Asimismo, el sistema limita la acumulación excesiva de riqueza, entendiendo que esta constituye una de las principales fuentes de desigualdad y concentración de poder.

El Pasaporte de Ciudadanía Económica garantiza el acceso a todos los recursos necesarios para una vida digna y desplaza el dinero a un papel secundario, reservado para bienes y servicios no esenciales. De este modo, la propuesta imagina una sociedad donde el bienestar basico deja de estar condicionado por la capacidad económica y pasa a depender de la participación activa en la construcción de comunidades más justas, sostenibles y resilientes.

No se propone abolir el dinero, pero si debe dejar de ser el centro de nuestra existencia y de nuestras sociedades.

EL PROTOTIPO

Para desarollar un prototipo el cual quiero acabar de diseñarlo mejor, he usado la herramienta del ChatGpt y este Prompt: Pasaporte de Ciudadanía Económica del año 2086. Documento futurista donde el bienestar no depende del dinero, sino de la contribución a la comunidad, los cuidados y la sostenibilidad. Diseño institucional, minimalista y realista.

Debate2en R3: Pasaporte de Ciudadanía Económica

  1. Alodia Horno Tiberio says:

    Muy buenas Laura Alejandra,
    Sinceramente, tu propuesta me ha parecido increíblemente original y ambiciosa. Muchas veces, en ejercicios de diseño (y me incluyo), tendemos a cuestionar o rediseñar objetos, servicios o problemas relativamente acotados, pero tú has decidido replantear uno de los pilares sobre los que se organiza nuestra sociedad: el dinero. Creo que eso tiene mucho mérito, porque obliga a pensar más allá de los límites que nos son más habituales.

    Mientras leía tu proyecto, me venía a la mente esta idea popularizada por Slavoj Žižek que dice que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. En cierto modo, tu propuesta se atreve a cuestionar precisamente esa centralidad que tiene el dinero en nuestras vidas y a imaginar una sociedad donde el bienestar no dependa del poder adquisitivo.

    Hay dos aspectos que me han generado curiosidad. Por un lado, me pregunto cómo se organizarían y sostendrían servicios como la vivienda, la educación o la salud una vez que dejan de funcionar bajo la lógica económica actual. ¿Cuál es el nuevo sistema de coordinación social que sustituye parcialmente al mercado?

    Por otro lado, me parece muy interesante la idea del Pasaporte de Ciudadanía Económica, aunque me pregunto si podría generar nuevas formas de exclusión o desigualdad. ¿Quién decidiría quién lo obtiene y bajo qué criterios?

    Aun así, precisamente estas preguntas demuestran la capacidad de tu propuesta para abrir debate y hacernos pensar sobre cuestiones que normalmente damos por sentadas.

  2. Anna Maria Nadworna Farbotko says:

    ¡Hola, Laura!
    Me ha parecido muy interesante tu propuesta porque es un ejemplo perfecto de diseño poscapitalista, descentrando los aspectos fundamentales para la vida, como la vivienda, la salud o la educación, del foco económico, haciendo a su vez mención al Design Justice, ya que el bienestar deja de depender exclusivamente del poder adquisitivo y se acerca a modelos más inclusivos y orientados a la equidad social. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que no propones eliminar por completo el dinero, sino relegarlo a un papel secundario, lo que facilita imaginar una progresión hacia ese modelo social sin caer en una idea meramente utópica.
    Además, el Pasaporte de Ciudadanía Económica introduce una reflexión interesante sobre cómo podría valorarse la contribución al bienestar colectivo más allá de la productividad en términos económicos de cada persona. Al mismo tiempo, me surge una duda sobre los criterios de evaluación que utilizaría el sistema, al igual que menciona Alodia. Aunque comentas los aspectos como la participación comunitaria, los cuidados o la regeneración ambiental, considero que sería interesante profundizar en quién establecería dichos criterios y cómo se evitarían posibles desigualdades o sesgos en su aplicación para garantizar un sistema funcional y justo para todos.
    Pero al margen de cualquier duda, admiro el planteamiento de la visión porque se centra en un futuro que permite debatir sobre qué valores deberían guiar nuestras sociedades y cómo podrían construirse alternativas al modelo dominante actual.

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