El mundo continúa evolucionando, pero también lo hacen los impactos ambientales y sociales derivados de nuestros hábitos de consumo. La industria de la moda rápida (fast fashion) se ha convertido en uno de los sectores con mayor consumo de recursos naturales, generación de residuos y emisiones contaminantes, además de estar vinculada, en muchos casos, a condiciones laborales precarias. Sin embargo, gran parte de esta información permanece oculta para los consumidores en el momento de la compra.
A partir de esta problemática surge el proyecto “Filtro de Realidad Eco”, unas gafas de realidad aumentada diseñadas para hacer visibles el impacto del consumo de la ropa. Su objetivo es sustituir la publicidad engañosa y los estímulos de compra impulsiva, siendo conscientes de las consecuencias que tiene el comprar. Simplemente al mirar una camiseta o cualquier producto textil, las gafas mostrarían datos como el consumo de agua utilizado en su fabricación, emisiones generadas, condiciones laborales de la fabrica donde ha sido producida, etc. Es decir, las gafas no solo funcionan de forma aislada, si no que forman parte de un ecosistema de transparencia a cara del consumo, cada empresa debe de hacer una ficha técnica ofreciendo toda la información, entonces, las gafas leerían automáticamente los datos y transformaría toda la información de forma gráfica y fácil comprensión y lectura para el usuario. Además, cada producto incorpora un código de color (verde, amarillo o rojo) para permitir una lectura más visual.

Imágenes generadas con ChatGPT a partir de bocetos originales de autoría propia
El diseño de las gafas son como las que ya conocemos, gafas de sol o gafas de ver, simplemente se incorpora un botón lateral de encendido y apagado (on/off), donde al encenderlas y mirar el producto, la información aparecería superpuesta sobre el objeto observado a través de los cristales. Así pues, estéticamente tendrían una apariencia discreta, cotidiana, buscando integrarse de forma natural a la vida diaria.
Este desafío se centra en buscar en los desafíos abordados con el hiperconsumo, la contaminación textil y las consecuencias sociales y ecológicas del fast-fashion. A largo plazo, pretende fomentar una relación entre el consumidor y la fabricación, abordando el horizonte de crecimiento de Hickel siendo más respetuoso con el medio ambiente, responsable y más consciente de las consecuencias sociales y a largo plazo, reduciendo residuos y favoreciendo la duración de las prendas antes de ser reemplazadas, así reduciendo las industrias ecológicamente destructivas, procurando reducir el impacto de la obsolescencia programada y el desperdicio que visto de esta manera, en vez de alimentos, sería el desperdicio de la ropa.
Imagen de autoría propia

Imágenes generadas con ChatGPT a partir de bocetos originales de autoría propia
El proyecto también incluye un apartado donde los usuarios puedan compartir sus experiencias, valorar la durabilidad y aportar información sobre posibles reparaciones o reutilización de las prendas. De este modo, la transparencia no solo dependerá de las empresas.
Con este proyecto se pretende un buen diseño para la transición hacia futuros más sostenibles, mejorando la calidad de vida con horizontes temporales más largos, el cambio y con una actitud mental de una forma de ver y actuar con el mundo. En definitiva, se obligaría a rediseñar el vestuario que utilizamos.
¿Por qué unas gafas?
Las gafas funcionan como una herramienta crítica, capaces de hacer visible aquello que normalmente permanece oculto dentro de las dinámicas de producción y consumo, ofreciendo información con la realidad, tanto social como ambiental de los productos que se utilizan diariamente, ya sean unos vaqueros o una camiseta.
En la sociedad actual, donde la publicidad está marcando tendencias que condicionan gran parte de nuestras decisiones de compra y estereotipos, “Eco Gafas” pretende invertir esta lógica mostrando datos sobre el impacto ambiental, la explotación laboral, la reparación del producto y su durabilidad de las prendas antes de efectuar la compra. Así pues, las gafas no se presentan únicamente como un dispositivo tecnológico del montón, si no como una crítica a la percepción del consumo social que permite cuestionar los modelos actuales de consumo y fomentar una sociedad más consistente, responsable y comprometida con la sostenibilidad ambiental y la sociedad.

Imagen de autoría propia
Debatecontribution 0en Reto 3 – Diseñar el cambio: transición hacia una sociedad post-capitalista
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Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Muy buenas Laura Alejandra,
Sinceramente, tu propuesta me ha parecido increíblemente original y ambiciosa. Muchas veces, en ejercicios de diseño (y me incluyo), tendemos a cuestionar o rediseñar objetos, servicios o problemas relativamente acotados, pero tú has decidido replantear uno de los pilares sobre los que se organiza nuestra sociedad: el dinero. Creo que eso tiene mucho mérito, porque obliga a pensar más allá de los límites que nos son más habituales.
Mientras leía tu proyecto, me venía a la mente esta idea popularizada por Slavoj Žižek que dice que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. En cierto modo, tu propuesta se atreve a cuestionar precisamente esa centralidad que tiene el dinero en nuestras vidas y a imaginar una sociedad donde el bienestar no dependa del poder adquisitivo.
Hay dos aspectos que me han generado curiosidad. Por un lado, me pregunto cómo se organizarían y sostendrían servicios como la vivienda, la educación o la salud una vez que dejan de funcionar bajo la lógica económica actual. ¿Cuál es el nuevo sistema de coordinación social que sustituye parcialmente al mercado?
Por otro lado, me parece muy interesante la idea del Pasaporte de Ciudadanía Económica, aunque me pregunto si podría generar nuevas formas de exclusión o desigualdad. ¿Quién decidiría quién lo obtiene y bajo qué criterios?
Aun así, precisamente estas preguntas demuestran la capacidad de tu propuesta para abrir debate y hacernos pensar sobre cuestiones que normalmente damos por sentadas.
¡Hola, Laura!
Me ha parecido muy interesante tu propuesta porque es un ejemplo perfecto de diseño poscapitalista, descentrando los aspectos fundamentales para la vida, como la vivienda, la salud o la educación, del foco económico, haciendo a su vez mención al Design Justice, ya que el bienestar deja de depender exclusivamente del poder adquisitivo y se acerca a modelos más inclusivos y orientados a la equidad social. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que no propones eliminar por completo el dinero, sino relegarlo a un papel secundario, lo que facilita imaginar una progresión hacia ese modelo social sin caer en una idea meramente utópica.
Además, el Pasaporte de Ciudadanía Económica introduce una reflexión interesante sobre cómo podría valorarse la contribución al bienestar colectivo más allá de la productividad en términos económicos de cada persona. Al mismo tiempo, me surge una duda sobre los criterios de evaluación que utilizaría el sistema, al igual que menciona Alodia. Aunque comentas los aspectos como la participación comunitaria, los cuidados o la regeneración ambiental, considero que sería interesante profundizar en quién establecería dichos criterios y cómo se evitarían posibles desigualdades o sesgos en su aplicación para garantizar un sistema funcional y justo para todos.
Pero al margen de cualquier duda, admiro el planteamiento de la visión porque se centra en un futuro que permite debatir sobre qué valores deberían guiar nuestras sociedades y cómo podrían construirse alternativas al modelo dominante actual.