DCS – Reto 3. Diseñar para el cambio. PROYECTO
DCS – Reto 3. Diseñar para el cambio. PROYECTO
Diseño Crítico y Social
Red de Hogares de Uso Compartido
Una infraestructura habitacional para una transición postcrecimiento
He decidido continuar explorando la problemática de la vivienda que ya abordé en los retos anteriores, primero desde el impacto de plataformas como Airbnb y después desde la especulación sobre los sistemas de acceso y gestión habitacional. En esta ocasión, la propuesta evoluciona hacia una infraestructura de transición capaz de conectar vivienda, comunidad y sostenibilidad desde una lógica de uso compartido y apoyo mutuo.
La propuesta consiste en una red de hogares en cesión de uso distribuidos por distintos barrios de la ciudad. La vivienda deja de entenderse principalmente como una inversión o un mecanismo de acumulación y pasa a concebirse como un recurso orientado a satisfacer necesidades habitacionales y fortalecer vínculos comunitarios. Más que un único edificio cooperativo, se plantea una red capaz de intercambiar recursos, conocimientos y servicios entre diferentes comunidades vecinales.

Figura 1. Representación isométrica de la red de vivienda compartida en la ciudad.
Imagen generada mediante IA (Google Gemini, 2026).

Figura 2. Comparativa residencia tradicional vs cooperativa.
Imagen generada mediante IA (Google Gemini, 2026).
Cada hogar combinaría espacios privados de menor tamaño con espacios comunes más amplios y versátiles: cocinas compartidas, lavanderías, talleres de reparación, huertos urbanos, bibliotecas y salas de encuentro. La finalidad no es minar la intimidad individual, sino reducir la duplicación constante de recursos y generar nuevas formas de colaboración cotidiana entre vecinos.
La red permitiría aprovechar mejor infraestructuras ya existentes y favorecer dinámicas de ayuda mutua que hoy resultan difíciles dentro de modelos residenciales más individualizados. Compartir determinados recursos libera espacio, reduce costes y fortalece los vínculos cotidianos entre las personas que habitan estos entornos.
Durante el desarrollo del proyecto apareció una cuestión importante: cómo coordinar una red de estas características sin generar estructuras excesivamente complejas. Para resolverlo, planteo un modelo de gobernanza distribuida que se apoya en asambleas periódicas y grupos de coordinación rotatorios. La idea es que cada comunidad autogestione su día a día de manera autónoma.

Figura 3. Sección residencia cooperativa.
Imagen generada mediante IA (Google Gemini, 2026).

Figura 4. Diagrama de gobernanza distribuida.
Imagen generada mediante IA (Google Gemini, 2026).
Así, la red interbarrial no interviene en lo local, sino que funciona como un espacio para intercambiar recursos, compartir lo aprendido y coordinar acciones conjuntas solo cuando haga falta.
El objetivo no es suplantar el modelo residencial actual, sino abrir una vía alternativa para quienes buscan formas de vida más colaborativas y al margen del mercado inmobiliario. Avanzar de este modo, poco a poco, ayuda a diluir las resistencias iniciales y suaviza la adaptación a las nuevas dinámicas de convivencia.
Mirándolo desde el prisma del decrecimiento, el proyecto rompe con la idea de que el bienestar pasa por acumular propiedad, metros privados o recursos individuales. Al contrario: demuestra que la calidad de vida se puede tejer desde el uso compartido, el apoyo mutuo y los lazos vecinales. Vivir mejor no es acumular, es optimizar lo que ya tenemos.

Figura 5. Escena de vida cotidiana comunitaria.
Imagen generada mediante IA (Google Gemini, 2026).
En el fondo, no busco una respuesta mágica ni definitiva al problema de la vivienda. Lo que persigo es comprobar cómo ciertos cambios a pequeña escala en nuestra forma de habitar abren la puerta a ciudades más habitables, resilientes y sostenibles. Al final, se trata de plantar cara a problemas tan reales como la soledad urbana, la precariedad o el peso de la especulación.
Referencias fuentes externas
Figura 1. Google (2026). [Genera una maqueta conceptual o plano isometrico de una gran ciudad gris, contaminada y capitalista. En esta ciudad se observan algunas (pocas) viviendas en tonos cálidos, madera y metal reciclado, con vegetación y huertos urbanos, que se conectan mediante pequeños hilos de tonos pardos, verdes, miel, entre ellos formando una red de hogares de uso compartidos. No hay textos ni grafismos, es una GRAN maqueta de una ciudad enorme con estos edificios conectados. Estas viviendas verdes NO están en el extrarradio, sino integradas en distintos puntos de la ciudad. Que no se vea el fin de la maqueta por ningún lado].
Figura 2. Google (2026). [Genera una lámina conceptual arquitectónica en vista cenital comparando dos formas de organizar el mismo edificio residencial. A la izquierda, bloque de viviendas convencional con apartamentos de uno, dos y tres dormitorios, cada uno con cocina privada, comedor, lavadora, almacenaje y baño propio. Mostrar claramente la repetición de recursos en cada vivienda. A la derecha, exactamente el mismo volumen y planta del edificio reorganizados como vivienda cooperativa: habitaciones privadas más compactas y amplios espacios compartidos como gran cocina-comedor, lavandería común, taller de reparación, biblioteca de herramientas, huerto urbano, sala de encuentro y espacio de trabajo compartido. Distribución arquitectónica coherente y realista. Estilo de diagrama académico de diseño social y transición urbana, dibujo limpio, líneas negras finas, pocos colores, fondo blanco, aspecto editorial y analítico. Sin textos, sin iconos ni leyendas. Formato horizontal].
Figura 3. Google (2026). [Haz una fotografía de arquitectura de una sección transversal de un edificio cooperativo, presentada como una maqueta de detalle cortada por la mitad. La estética es sobria, artesanal y cálida, alejada de un render digital. La estructura del edificio muestra claramente la diferencia de escalas entre espacios privados reducidos y espacios comunes amplios. Se observan dormitorios compactos con cama y escritorio, una gran cocina comunitaria con mesa compartida, lavandería común, taller de reparación, espacios de encuentro y huerto urbano en cubierta con zona de compostaje y placas solares. Materiales honestos y texturizados: madera vista, metal reutilizado y vegetación integrada. Iluminación suave y lateral. Figuras humanas a escala realizando actividades cotidianas. Vista a tres cuartos mostrando profundidad espacial. Formato horizontal].
Figura 4. Google (2026). [Diagrama conceptual de gobernanza distribuida para una red de vivienda cooperativa. Varios edificios comunitarios situados en diferentes barrios aparecen conectados mediante una red de intercambio de recursos, conocimientos y servicios. Cada edificio muestra pequeños grupos de vecinos reunidos en asambleas locales. Las conexiones entre barrios representan coordinación, aprendizaje compartido y apoyo mutuo sin jerarquías centrales. Composición clara y fácil de entender. Estilo de investigación en diseño social y transiciones urbanas, aspecto académico y editorial, fondo blanco, líneas limpias y colores suaves. No futurista, no corporativo, no tecnológico. Mostrar organización comunitaria, cooperación y toma de decisiones colectiva. Formato horizontal].
Figura 5. Google (2026). [Genera la imagen de una escena cotidiana en un espacio comunitario perteneciente a una red de vivienda cooperativa urbana. Varias personas de diferentes edades comparten actividades diarias: algunas cocinan juntas en una cocina común, otras reparan objetos en un taller compartido, otras intercambian herramientas o conversan en una zona de encuentro. En segundo plano se aprecia un huerto urbano, vegetación integrada y espacios exteriores de convivencia. Arquitectura sencilla construida con madera, materiales reciclados y soluciones sostenibles. Ambiente cálido, realista y cercano. Sin estética futurista ni tecnológica. Mostrar cooperación, apoyo mutuo, vida vecinal y uso compartido de recursos de forma natural. Estilo editorial contemporáneo relacionado con diseño social, decrecimiento y transición sostenible. Alta calidad. Formato horizontal].
Imagen destacada/portada. Ibíd.
Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).
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Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Muy buenas Laura Alejandra,
Sinceramente, tu propuesta me ha parecido increíblemente original y ambiciosa. Muchas veces, en ejercicios de diseño (y me incluyo), tendemos a cuestionar o rediseñar objetos, servicios o problemas relativamente acotados, pero tú has decidido replantear uno de los pilares sobre los que se organiza nuestra sociedad: el dinero. Creo que eso tiene mucho mérito, porque obliga a pensar más allá de los límites que nos son más habituales.
Mientras leía tu proyecto, me venía a la mente esta idea popularizada por Slavoj Žižek que dice que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. En cierto modo, tu propuesta se atreve a cuestionar precisamente esa centralidad que tiene el dinero en nuestras vidas y a imaginar una sociedad donde el bienestar no dependa del poder adquisitivo.
Hay dos aspectos que me han generado curiosidad. Por un lado, me pregunto cómo se organizarían y sostendrían servicios como la vivienda, la educación o la salud una vez que dejan de funcionar bajo la lógica económica actual. ¿Cuál es el nuevo sistema de coordinación social que sustituye parcialmente al mercado?
Por otro lado, me parece muy interesante la idea del Pasaporte de Ciudadanía Económica, aunque me pregunto si podría generar nuevas formas de exclusión o desigualdad. ¿Quién decidiría quién lo obtiene y bajo qué criterios?
Aun así, precisamente estas preguntas demuestran la capacidad de tu propuesta para abrir debate y hacernos pensar sobre cuestiones que normalmente damos por sentadas.
¡Hola, Laura!
Me ha parecido muy interesante tu propuesta porque es un ejemplo perfecto de diseño poscapitalista, descentrando los aspectos fundamentales para la vida, como la vivienda, la salud o la educación, del foco económico, haciendo a su vez mención al Design Justice, ya que el bienestar deja de depender exclusivamente del poder adquisitivo y se acerca a modelos más inclusivos y orientados a la equidad social. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que no propones eliminar por completo el dinero, sino relegarlo a un papel secundario, lo que facilita imaginar una progresión hacia ese modelo social sin caer en una idea meramente utópica.
Además, el Pasaporte de Ciudadanía Económica introduce una reflexión interesante sobre cómo podría valorarse la contribución al bienestar colectivo más allá de la productividad en términos económicos de cada persona. Al mismo tiempo, me surge una duda sobre los criterios de evaluación que utilizaría el sistema, al igual que menciona Alodia. Aunque comentas los aspectos como la participación comunitaria, los cuidados o la regeneración ambiental, considero que sería interesante profundizar en quién establecería dichos criterios y cómo se evitarían posibles desigualdades o sesgos en su aplicación para garantizar un sistema funcional y justo para todos.
Pero al margen de cualquier duda, admiro el planteamiento de la visión porque se centra en un futuro que permite debatir sobre qué valores deberían guiar nuestras sociedades y cómo podrían construirse alternativas al modelo dominante actual.