A lo largo de esta asignatura he trabajado el diseño del dinero y las consecuencias sociales, económicas y culturales que genera. Una de las principales problemáticas que identifico es la mercantilización de aspectos fundamentales para el bienestar de las personas. En las sociedades actuales, elementos como la salud, la educación, la vivienda o incluso el medio ambiente pueden convertirse en mercancías cuyo acceso depende de la capacidad económica de cada persona.
Esta situación contribuye a generar desigualdades y fomenta la acumulación de riqueza como mecanismo para garantizar el bienestar individual. Como consecuencia, el dinero se convierte en el principal en la piedra angular de de la vida de las personas, condicionando el acceso a derechos básicos y reforzando las diferencias entre quienes poseen más recursos económicos y quienes no.

1. Marco conceptual
Mi propuesta se apoya en los principios del diseño transicional y en las perspectivas críticas de la acumulación del dinero. En lugar de centrarse en solucionar problemas puntuales, el diseño transicional busca transformar los sistemas que generan dichos problemas. Desde esta perspectiva, considero necesario cuestionar, reflexionar e intervenir sobre las reglas que hacen que el dinero ocupe una posición central en nuestras sociedades.
Partiendo de esta reflexión, imagino un futuro en el que los aspectos necesarios para una vida digna dejan de estar sujetos a la lógica del mercado capitalista, en este sentido. la salud, la educación, la vivienda, la comida, la preservación del medio ambiente pasan a ser derechos garantizados colectivamente. En este futuro escenario, el dinero continúa existiendo, pero pierde su capacidad para determinar quién puede acceder al bienestar y quién queda excluido.
2.Propuesta de diseño transicional: Pasaporte Ciudadanía Económica
La propuesta se sitúa en el año 2086, en unas ciudades diseñadas bajo nuevos principios sociales, económicos y ecológicos. En ellas, el bienestar de las personas no se cuestiona, es decir, está garantizado para todos los habitantes ya que ya no depende del poder adquisitivo como sucedía en las sociedades capitalistas.
Para acceder a estas ciudades es necesario obtener un Pasaporte de Ciudadanía Económica, se trata de un documento físico y digital que certifica el compromiso de una persona con los valores de la comunidad. A diferencia de los sistemas actuales, este pasaporte no mide la riqueza acumulada ni el patrimonio económico, sino la capacidad de contribuir al bienestar colectivo.
Pero, cómo se obtiene: los ciudadanos deben demostrar durante varios años su participación en actividades que beneficien a la sociedad. Se valoran aspectos como los cuidados a otras personas, la participación democrática, la mediación de conflictos, la regeneración ambiental, la colaboración en proyectos comunitarios o cualquier acción orientada a mejorar la convivencia social.
El objetivo de este sistema es reducir la necesidad de tener dinero y acumularlo para como acceder al derecho de bienestar y desplazarlo hacia un papel secundario, reservado únicamente para bienes y servicios no esenciales.
3. Prototipo y visualización
Como primera aproximación al proyecto, he desarrollado un prototipo conceptual del Pasaporte de Ciudadanía Económica mediante herramientas de inteligencia artificial generativa.
El documento presenta una estética institucional y futurista, propia de las sociedades imaginadas para el año 2086.
A diferencia de los documentos de identidad actuales, este pasaporte no contiene información financiera ni indicadores relacionados con la riqueza. En su lugar, incorpora métricas vinculadas a la participación comunitaria, los cuidados, la sostenibilidad y la contribución al bienestar colectivo.
Para la generación de las imágenes se utilizó el siguiente prompt:
“Pasaporte de Ciudadanía Económica del año 2086. Documento futurista donde el bienestar no depende del dinero, sino de la contribución a la comunidad, los cuidados y la sostenibilidad. Diseño institucional, minimalista y realista.”
(Incluir aquí las imágenes generadas).
4. Reflexión final
Esta propuesta no pretende abolir el dinero, sino cuestionar el papel central que ocupa en nuestras sociedades. Actualmente, el acceso al bienestar está profundamente condicionado por la capacidad económica de las personas, su acumulación de riqueza, lo que favorece la acumulación de riqueza, generando desigualdades, pobreza, problemas ambientales, etc.
A través del concepto de Pasaporte de Ciudadanía Económica, imagino una transición hacia sociedades donde el bienestar básico esté garantizado para todas las personas y donde el dinero dejaría de ser el papel esencial para acceder a una vida digna. Más que ofrecer una solución definitiva, el proyecto busca abrir un debate sobre cómo podrían diseñarse sistemas económicos y sociales alternativos capaces de priorizar el cuidado, la sostenibilidad y el bienestar común por encima de la acumulación de capital.
Bibliografía
– Andreu Belsunces Gonçalves. Diseño crítico y social. PID_00297600. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya.
– Todo Por Hacer. “Anarquistas sin plan económico.” Consultado el 26 de mayo de 2026. https://www.todoporhacer.org/anarquistas-sin-plan-economico/.
– BBVA. “¿Un mundo sin dinero puede existir?” Finanzas a tu alcance. Consultado el 29 de mayo de 2026. https://www.bbva.es/finanzas-vistazo/economia-y-valores/un-mundo-sin-dinero-puede-existir.html.
-Opcions. “Dinero ético y transformación social.” Consultado el 29 de mayo de 2026. https://opcions.org/es/dinero-etico-transformacion-social/.
Debatecontribution 0en PEC3: Entrega final. Pasaporte de Ciudadanía Económica
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Muy buenas Laura Alejandra,
Sinceramente, tu propuesta me ha parecido increíblemente original y ambiciosa. Muchas veces, en ejercicios de diseño (y me incluyo), tendemos a cuestionar o rediseñar objetos, servicios o problemas relativamente acotados, pero tú has decidido replantear uno de los pilares sobre los que se organiza nuestra sociedad: el dinero. Creo que eso tiene mucho mérito, porque obliga a pensar más allá de los límites que nos son más habituales.
Mientras leía tu proyecto, me venía a la mente esta idea popularizada por Slavoj Žižek que dice que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. En cierto modo, tu propuesta se atreve a cuestionar precisamente esa centralidad que tiene el dinero en nuestras vidas y a imaginar una sociedad donde el bienestar no dependa del poder adquisitivo.
Hay dos aspectos que me han generado curiosidad. Por un lado, me pregunto cómo se organizarían y sostendrían servicios como la vivienda, la educación o la salud una vez que dejan de funcionar bajo la lógica económica actual. ¿Cuál es el nuevo sistema de coordinación social que sustituye parcialmente al mercado?
Por otro lado, me parece muy interesante la idea del Pasaporte de Ciudadanía Económica, aunque me pregunto si podría generar nuevas formas de exclusión o desigualdad. ¿Quién decidiría quién lo obtiene y bajo qué criterios?
Aun así, precisamente estas preguntas demuestran la capacidad de tu propuesta para abrir debate y hacernos pensar sobre cuestiones que normalmente damos por sentadas.
¡Hola, Laura!
Me ha parecido muy interesante tu propuesta porque es un ejemplo perfecto de diseño poscapitalista, descentrando los aspectos fundamentales para la vida, como la vivienda, la salud o la educación, del foco económico, haciendo a su vez mención al Design Justice, ya que el bienestar deja de depender exclusivamente del poder adquisitivo y se acerca a modelos más inclusivos y orientados a la equidad social. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que no propones eliminar por completo el dinero, sino relegarlo a un papel secundario, lo que facilita imaginar una progresión hacia ese modelo social sin caer en una idea meramente utópica.
Además, el Pasaporte de Ciudadanía Económica introduce una reflexión interesante sobre cómo podría valorarse la contribución al bienestar colectivo más allá de la productividad en términos económicos de cada persona. Al mismo tiempo, me surge una duda sobre los criterios de evaluación que utilizaría el sistema, al igual que menciona Alodia. Aunque comentas los aspectos como la participación comunitaria, los cuidados o la regeneración ambiental, considero que sería interesante profundizar en quién establecería dichos criterios y cómo se evitarían posibles desigualdades o sesgos en su aplicación para garantizar un sistema funcional y justo para todos.
Pero al margen de cualquier duda, admiro el planteamiento de la visión porque se centra en un futuro que permite debatir sobre qué valores deberían guiar nuestras sociedades y cómo podrían construirse alternativas al modelo dominante actual.